ADELE - “21” CANCION POR CANCION
Mañana sale al mercado el segundo álbum de esta preciosa estrella en nacimiento. La británica hace que la obscenidad suene sofisticada y sexy en su boca, y la mezcla de imágenes de la británica con las canciones invitan a escuchar el disco completo.
Aquí la cantante se deja llevar por la honestidad y le cuenta al fan, canción por canción, las historias detrás del nuevo repertorio.
ME, MYSELF AND HIV. (MTV Documentary).
Go the chance to see it today. And let me tell you, you should do the same.
Me cansé.
Una forma poco positiva y envalentonada de expresar una inconformidad; la gran pregunta es con qué. Tal vez no debería quejarme - la vida conmigo ha sido buena - pero debo hacerlo, tal vez ser quejumbroso y psicorrígido es parte de ser.
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Ayer salí en la noche, una noche como cualquiera, fría, cegada, desgastada de tanta lluvia. Aproveché para sentarme en la banca de un parque que no queda muy lejos de mi casa. Por fin tenía tiempo libre, y era para mí, me iba a concentrar en mi respiración, en mi movimiento, en el frío que inhalaba y que bajaba estrepitosamente por pecho y espalda; traté de despejar mi cabeza - naturalmente, no lo logré.
Cuántas veces he querido encontrar el botón de off en mi cerebro, o gritarle a regañadientes: “¡No más!, ¡descansa!”. El ocio para mi dejó de ser diversión, el ocio ahora significa pensar.
Frío + Cansancio + Cerebro Dispuesto a Pensar = Filosofía Existencialista Alemana
Quedaba absolutamente claro que nada vendría por buen camino, aunque todo estuviera corriendo por el camino adecuado.
Revisión de hechos: el trabajo, estupendo; la familia, mejor que nunca - mi cabeza paseaba incesantemente por pasillos que deseaban ser vistos y voilá, por fin encontró algo de qué quejarse.
Seguramente es lo mismo que nos quejamos todos, el amor.
No fue sino pensarlo para que empezara a llover (afuera y adentro) con rayos y centellas y demás ridiculeces que trastornan el clima. Con la cabeza empantanada corrí al cobertizo más cercano mientras frotaba mis manos a toda velocidad, como si pudiera evaporar cada una de las gotas que se adherían a mi buscando algo.
Me senté con una parsimonia impensable, tratando de buscar un equilibrio cuerpo-mente, imágenes, sonidos, pieles se vinieron a mi mente. Me detuve a analizar una gota que caía de la punta de mi dedo índice y se estrellaba irremediablemente contra el cemento, dejando de ser.
Schopenhauer llegó a mi, de la nada, o tal vez de la lluvia y el frío, o simplemente estaba buscando una excusa para salir de su acomodado lugar en mi cabeza; y lo entendí, todo era una oda al arrojamiento del ser humano en el mundo (…) era el momento de liberarme y ahí comenzó todo.
He abierto la navera unas 16 veces y aún no encuentro nada que me llame la atención comer.